lunes, 3 de diciembre de 2012

Un viaje

Al llegar a las 20.000 visitas, este espacio ha 
sentido la necesidad de viajar y se traslada a

Déjame pensar otra vez

Allí tratará de seguir creciendo y, algún día, 
quizás, viajar a otro espacio para conocer nuevos 
lugares, nuevos rostros, nuevas miradas......

Os esperamos en nuestra nueva morada.

martes, 20 de noviembre de 2012

Too old to die young

Música: Timber Timbre
Canción: Too old to die young
Animación: Jesie the Elder

Too old to die young

These signs of natural disasters
Predictions of a brutal force
In case you're thinking of escaping
Before you wake, I'll take your horse

No incantation now will save us
Now that we're too old to die young
You may not look inside my mind anymore
But always standard time takes over

I'm givin' it, givin' it, givin' it givin' it all up
I'm givin' it, givin' it, givin' it givin' it all up
I'm givin' it, givin' it, givin' it givin' it all up
I'm givin' it, givin' it, givin' it givin' it all up now

My eunuch on your mystic parkway
I kept my eyes and arms bereft
Our garden would not grow by flash light
I kept so quiet I went deaf

I'm givin' it, givin' it, givin' it givin' it all up
I'm givin' it, givin' it, givin' it givin' it all up
I'm givin' it, givin' it, givin' it givin' it all up
I'm givin' it, givin' it, givin' it givin' it all up

I'm givin' it, givin' it, givin' it givin' it all up
I'm givin' it, givin' it, givin' it givin' it all up now
I'm givin' it, givin' it, givin' it givin' it all up
I'm givin' it, givin' it, givin' it givin' it all up now

You may not look inside my mind anymore
Now you may leave my arms of moss
And it's time we burned our bridges down
So I know I won't come creeping to your cross

I'm givin' it, givin' it, givin' it givin' it all up
I'm givin' it, givin' it, givin' it givin' it all up now
I'm givin' it, givin' it, givin' it givin' it all up
I'm givin' it, givin' it, givin' it givin' it all up now 

lunes, 19 de noviembre de 2012

Yma Sumac

Yma Sumac (foto: LIFE)


Yma Sumac
Canción: Chuncho (autor: Moisés Vivanco)
Canal7 de Perúhttp://es.wikipedia.org/wiki/Yma_Sumac


Canción: Chuncho (autor: Moisés Vivanco
)En directo en Moscú en 1960
En 1961 grabó un disco en directo acompañada 
por la Orquesta Sinfónica del Teatro Bolshói

jueves, 15 de noviembre de 2012

Soñé

Soñoso, dibujo de Javier Herrero

«Soñé que se escuchaba al pueblo...
...pero solo fue un sueño»

martes, 13 de noviembre de 2012

jueves, 8 de noviembre de 2012

El séptimo continente


Canción: El séptimo continente
Música y letra: Rufus T. Firefly
Vídeo: Sergio Gómez

El séptimo continente

Eres lo que sientes
Sabes toda la verdad
Puedes esconderte
Puedes ignorarlo y caminar sobre las aguas
mientras crece sin piedad
La mayor vergüenza cubre la ciudad perdida

Aguanta la memoria
Algo estás haciendo mal
Crees que queda margen pero no habrá tanta sangre
En las venas de la Tierra
Ciudadano ejemplar, vive mientras mueras
En postales dan paisajes… sin alma

Acompáñame al final
Piérdete en el tiempo y recuerda algún lugar mejor
Donde disolvernos
Solo una oportunidad
Eres libre hasta que caes
que caes, que caes, que caes

Y sabes que no queda demasiado tiempo
sabes que no queda demasiado tiempo
sabes que no queda demasiado tiempo
sabes que no queda demasiado tiempo…

miércoles, 7 de noviembre de 2012

A mis espaldas

Texto y dibujo: Javier Herrero

«Desperté dentro de una olla llena de caldo verde.
Docenas de huevos flotaban a mi alrededor.
La sal me escocía y la pimienta me hacía estornudar.
Y sentí que algo se cocía a mis espaldas»

lunes, 5 de noviembre de 2012

In memoriam Terry Callier

Terry Callier (Chicago24 mayo 1945 - 28 octubre 2012)



Canción: Live with me 
del disco Hidden conversations (2009)

Live With Me

It don't matter when you turn
Gonna survive
You live and learn
I've been thinkin' about you, baby

By the light of dawn
A midnight blue, day and night
I've been missing you
I've been thinkin' about you, baby
Almost makes me crazy
Come and live with me

Either way, win or lose
When you're born into trouble
You live the blues
I've been thinkin' about you, baby
See it almost makes me crazy

Times, nothing's right, if you ain't here
I'll give all that I have just to keep you near
I wrote you a letter, I tried to make it clear
That you just don't believe that I'm sincere
I've been thinking about you, baby

Woo, hoo, hoo
Plans and schemes
Hopes and fears
Dreams that deny for all these years
I, I've been thinkin' about you, baby
Living with me, wow

I've been thinkin' about you, baby
Makes me wanna
Hoo, hoo, hoo, hoo
Yeah, yeah, yeah

Times, nothing's right, if you ain't here
I'll give all that I have just to keep you near
I wrote you a letter, darling tried to make it clear
But you just don't believe that I'm sincere

I've been thinkin' about you, baby
I want you to live with me, wow
I've been thinkin' about you, baby
I want you to live with me.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Tuve un sueño

Soñoso, dibujo de Javier Herrero (27-VI-2012)

«Tuve un sueño. Y al despertar, me di cuenta
de que solo había sido un sueño»

lunes, 29 de octubre de 2012

La voz del pueblo

Fotografía realizada por Javier Herrero
Calle Atocha de Madrid
Realizada con cámara de 2 Mpx de teléfono móvil Nokia
23 Octubre 2012

jueves, 25 de octubre de 2012

Teatro de calle

Fotografía realizada por Javier Herrero
Calle Pilar de Zaragoza de Madrid
Realizada con cámara de 2 Mpx de teléfono móvil Nokia
22 Octubre 2012

miércoles, 24 de octubre de 2012

martes, 23 de octubre de 2012

El sifón

«
-Tráigame una botella de agua con agujeritos.

–¡Ah! –dijo el mozo– Ya sé... De ese agua
  con calambre que sabe a pie dormido
»
Greguerías (Castalia Ediciones, 1994)

jueves, 18 de octubre de 2012

miércoles, 17 de octubre de 2012

Utopía

«Las utopías nacen solamente dentro de 
aquellas culturas donde se encuentra claramente 
diseñada una edad feliz que desapareció» 
María Zambrano (1904-1991)

lunes, 15 de octubre de 2012

San Cosme y San Damián


Fotografía realizada por Javier Herrero
Calle San Cosme y San Damián de Madrid
Realizada con cámara de 2 Mpx de teléfono móvil Nokia
10 Octubre 2012

jueves, 4 de octubre de 2012

Be nice

Be nice (Sé amable)
Grafiti en la calle María Teresa de Madrid
Fotografía de Javier Herrero

lunes, 1 de octubre de 2012

Quiero hacer contigo...

«Quiero hacer contigo 
lo que la primavera hace con los cerezos»
Pablo Neruda
Dibujo: Javier Herrero
Pablo Neruda
Veinte poemas de amor y una canción desesperada

Poema XIV

Juegas todos los días con la luz del universo. 
Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua. 
Eres más que esta blanca cabecita que aprieto 
como un racimo entre mis manos cada día. 

A nadie te pareces desde que yo te amo. 
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas. 
Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur? 
Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías. 

De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada. 
El cielo es una red cuajada de peces sombríos. 
Aquí vienen a dar todos los vientos, todos. 
Se desviste la lluvia. 

Pasan huyendo los pájaros. 
El viento. El viento. 
Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres. 
El temporal arremolina hojas oscuras 
y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo. 

Tú estás aquí. Ah tú no huyes. 
Tú me responderás hasta el último grito. 
Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo. 
Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos. 

Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas, 
y tienes hasta los senos perfumados. 
Mientras el viento triste galopa matando mariposas 
yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela. 

Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí, 
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan. 
Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos 
y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes. 

Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote. 
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado. 
Hasta te creo dueña del universo. 
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues, 
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos. 

Quiero hacer contigo 
lo que la primavera hace con los cerezos.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Repulsivo

«En mi opinión, uno siempre busca 
algo repulsivo en los demás. Algo trivial 
para explotarlo y cuidarlo, algo que 
puedas usar. No he encontrado nada 
en ti… Estoy totalmente indefenso»

El director de escena Henrik Vogler (Erland Josephson
se muestra débil frente a la actriz Anna (Lena Olin). 
En Tras el ensayo (Efter repetitionen, 1983), 
dirigida para televisión por Ingmar Bergman

lunes, 24 de septiembre de 2012

¿Eres real?

«—La gente agradece ver el rostro que 
espera ver. Si alguien espera que te alegres 
por un regalo, muestras alegría. Si alguien 
quiere que le muestres amor, te dan amor 
a cambio. Tienes que ser divertida, sexy 
o triste. ¿Tú siempre eres real?
  —¿Yo? Vivo bastante aislado»

La joven actriz Anna (Lena Olin) enfrenta su entusiasmo frente al 
sarcasmo del director de escena Henrik Vogler (Erland Josephson). 
En Tras el ensayo (Efter repetitionen, 1983), dirigida 
para televisión por Ingmar Bergman

viernes, 21 de septiembre de 2012

El hombre que plantaba árboles y 4

Jean Giono. Foto: Keystone
Jean Giono
El hombre que plantaba árboles (y 4)

(viene de la tercera parte)

La obra no corrió un grave riesgo más que durante la guerra de 1939. Los coches funcionaban entonces con gasógeno, nunca había suficiente madera para producirlo. Se comenzaron a hacer talas en los robles de 1910, por suerte, estos bosques están tan lejos de todas las redes de carreteras que la empresa se reveló muy mala desde el punto de vista financiero. Se abandonó. El pastor no vio nada. Estaba a treinta kilómetros de allí, continuaba pacíficamente su trabajo, ignorando la guerra del 39 como había ignorado la guerra del 14. 
Vi a Eleazar Bouffier por última vez en junio de 1945. Tenía entonces ochenta y siete años. Yo había retomado de nuevo la ruta del desierto, pero ahora, a pesar del deterioro en que la guerra había dejado el país, había un coche de linea que circulaba entre el Valle del Durance y la montaña. Eché la culpa a ese medio de transporte relativamente rápido el hecho de que ya no reconocía los lugares de mis antiguos paseos. Me pareció también que el itinerario me hacía pasar por nuevos lugares. Me hizo falta el nombre de un pueblo sin para concluir que estaba en aquella región antaño en ruinas y desolada. El autocar me dejó en Vergons. 
En 1913, esa aldea de diez a doce casas tenía tres habitantes. Eran salvajes, se detestaban, vivían de la caza con trampas: poco más o menos en el estado físico y moral de los hombres prehistóricos. Las ortigas devoraban entorno suyo las casas abandonadas. Su condición era desesperanzadora. Para ellos no había más que esperar la muerte, situación que no predispone mucho a la virtud. 
Todo había cambiado. Incluso el aire mismo. En el lugar de las borrascas secas y violentas que me acogieron antaño, ahora soplaba una brisa suave cargada de aromas. Un ruido semejante al del agua venía de las montañas: era el viento en los bosques. En fin, lo más asombroso, escuché el auténtico sonido del agua fluyendo en un estanque. Vi que habían construido una fuente que manaba con abundancia y lo que me impresionó, que cerca de ella habían plantado un tilo que ya podía tener cuatro años, ya grueso, símbolo incontestable de una resurrección. 
Además, Vergons mostraba signos de un trabajo para cuya empresa era necesaria la esperanza. La esperanza había pues regresado. Se habían desescombrado las ruinas, tirado las paredes rotas y reconstruido cinco casas. La aldea contaba ya con veintiocho habitantes incluyendo cuatro parejas jóvenes. Las casas nuevas, recién enlucidas, estaban rodeadas de huertos, donde crecían, mezcladas pero distribuidas, verduras y flores, coles y rosales, puerros y bocas de dragón, apios y anémonas. Era ya un lugar que daba deseos de habitar. 
A partir de allí, seguí mi camino a pie. La guerra de la que a penas salíamos no había permitido aún el pleno florecimiento de la vida, pero Lázaro ya estaba fuera de la tumba. En los flancos inferiores de las montañas vi campos verdes de cebada y de centeno; en el fondo de los estrechos valles, reverdecían algunas praderas. 
No hicieron falta más que otros ocho años para que toda la comarca resplandeciera de salud y bienestar. Sobre el emplazamiento de las ruinas que vi en 1913, ahora se levantan granjas bien enjalbegadas, que denotan una vida feliz y confortable. Los antiguos manantiales, alimentados por la lluvia y la nieve que retienen los bosques, vuelven a correr y se han canalizado sus aguas. Junto a cada granja, entre bosquetes de arces, los estanques de las fuentes se desbordan sobre alfombras de fresca menta. Los pueblos se han reconstruido poco a poco. Una población venida del llano donde la tierra es cara se ha establecido en la comarca, trayendo juventud, movimiento, espíritu de aventura. Por los caminos nos encontramos hombres y mujeres bien alimentados, muchachos y muchachas que saben reír y que han retomado el gusto por las fiestas de la campesinas. Si se cuenta la antigua población, irreconocible desde que vive con comodidad, y los recién llegados, más de diez mil personas deben su felicidad a Eleazar Bouffier. 
Cuando reflexiono que un solo hombre reducido a sus simples recursos físicos y morales, ha bastado para hacer surgir del desierto esta tierra de Canaán, encuentro que, a pesar de todo, la condición humana es admirable. Pero cuando considero toda la constancia, en la grandeza del alma y la abnegada generosidad que hace falta para obtener este resultado, me entra un inmenso respeto por aquel viejo campesino sin cultura que a su manera supo sacar adelante una obra digna de Dios. 
Eleazar Bouffier murió plácidamente en 1947 en el asilo de Banon.


FIN

Traducción del francés de Francisco Figueroa / Fundación As Salgueiras 

jueves, 20 de septiembre de 2012

El hombre que plantaba árboles 3

Jean Giono fotografiado por Jean Dieuzaide

Jean Giono
El hombre que plantaba árboles (3)

(viene de la segunda parte)

La creación tenía el aspecto, además, de actuar en cadena. A él eso no le preocupaba; proseguía obstinadamente su tarea, muy simple. Pero al descender por el pueblo, vi correr agua por arroyos que, en la memoria humana, habían estado siempre secos. Era la más extraordinaria reacción en cadena que había tenido oportunidad de observar. Antaño esos arroyos secos habían llevado agua, en tiempos muy antiguos. Algunos de esos tristes poblados de que hablé al comienzo de mi relato se construyeron sobre los emplazamientos de antiguas ciudadelas galorromanas, de las que aún quedaban trazas, donde los arqueólogos habían excavado y hallado anzuelos de pesca en lugares donde en el siglo veinte era necesario recurrir a cisternas para tener un poco de agua. 
El viento también dispersaba algunas semillas. Al mismo tiempo que reapareció el agua, reaparecieron los sauces, las mimbreras, los prados, los jardines, las flores y cierta razón de vivir. 
Pero la transformación se desarrollaba de forma tan paulatina que entraba en lo habitual sin provocar asombro. Los cazadores que subían a la soledad de los montes en persecución de liebres o de jabalíes habían constatado claramente el aumento de pequeños árboles pero lo atribuían a los caprichos naturales de la tierra. Ésta era la razón por la que nadie había tocado la obra de ese hombre, si lo hubieran sospechado habrían desbaratado su labor. Pero nadie sospechaba. ¿Quién habría podido imaginar en los pueblos y en las administraciones tamaña obstinación en una generosidad tan magnífica? 
A partir de 1920, no ha pasado más de un año sin que vaya a visitar a Eleazar Bouffier. Jamás le vi flaquear ni dudar, aunque sólo Dios sabe si en ello hubo intervención suprema. No he hecho la cuenta de sus desengaños. Es fácil de imaginar que para semejante éxito fue necesario vencer la adversidad; que, para asegurar la victoria de tal pasión hubo que luchar contra la desesperación. Durante un año había plantado más de diez mil arces. Murieron todos. Al año siguiente de este suceso, dejó los arces para volver a plantar hayas, que prosperan aún mejor que los robles. 
Para tener una idea más precisa de ese carácter, no hace falta olvidar que actuaba en una total soledad; sí total hasta el punto que, hacía el final de su vida, había perdido la costumbre de hablar. ¿O puede que ya no viera la necesidad?. 
En 1933 recibió la visita de un guardabosques atónito. Este funcionario le conminó a no hacer fuego en el exterior, por miedo a poner en peligro ese bosque natural. Era la primera vez que veía crecer un bosque por sí solo, le dijo el ingenuo. Por aquella época iba a plantar hayas a doce kilómetros de su casa. Para evitarse el trayecto de ida y vuelta —pues ya tenía setenta y cinco años—, estaba contemplando construir una cabaña de piedra en el mismo lugar de plantación. Lo que hizo al año siguiente. 
En 1935, una autentica delegación administrativa vino a examinar «el bosque natural». Había un personaje importante del Departamento de Aguas y Bosques, un diputado, técnicos. Se pronunciaron muchas palabras inútiles. Se decidió hacer algo y, afortunadamente, no se hizo nada, salvo lo único útil: poner el bosque bajo la salvaguarda del Estado y prohibir que se fuera allí a hacer carbón vegetal. Era imposible no caer subyugado por la belleza de aquellos jóvenes árboles llenos de salud. Y esa belleza ejerció su poder de seducción incluso sobre el mismísimo diputado. 
Yo tenía un amigo entre los jefes forestales que estaba en la delegación. Le explique el misterio. Un día de la semana siguiente, fuimos ambos en búsqueda de Eleazar Bouffier. Lo encontramos en pleno trabajo, a veinte kilómetros del sitio donde había tenido lugar la inspección. 
Ese jefe forestal no era amigo mió sin motivo. Conocía el valor de la cosas. Supo mantenerse en silencio. Ofrecí algunos huevos que había traído como regalo. Compartimos el almuerzo entre los tres y pasaron algunas horas en la contemplación muda del paisaje. 
La ladera de donde veníamos estaba cubierta por árboles de seis a siete metros de altura. Me acordaba del aspecto del lugar en 1913: el desierto... El trabajo apacible y regular, el aire vivo de las alturas, la frugalidad y sobretodo la serenidad de su alma le habían dado a este anciano una salud casi solemne. Era un atleta de Dios. Me preguntaba cuántas hectáreas más iba aún a cubrir de árboles. 
Antes de partir, mi amigo hizo simplemente una breve sugerencia relativa a algunas especies de árboles que parecían convenir a ese terreno. No insistió más. «Por una buena razón, me comentó después, este buen hombre sabe de esto más que yo». Al cabo de una hora más de camino —la idea había seguido su curso dentro de él— añadió: «Sabe de esto mucho más que todo el mundo. ¡Ha encontrado un medio magnífico para ser feliz!». 
Gracias a este jefe forestal se protegieron no sólo el bosque, sino también la felicidad de este hombre. Hizo nombrar a tres guardabosques para la protección y los aterrorizó hasta tal punto que quedaron insensibles a todas las jarras de vino que los leñadores pudieran ofrecerles. 
(Continuará en la cuarta y última parte)

Traducción del francés de Francisco Figueroa / Fundación As Salgueiras